Equilibrio, concentración y coordinación: la clave de esquÃ
Suele decirse que el esquà es uno de los deportes más completo. Esto se debe a que todos los músculos del cuerpo trabajan durante su práctica. Es por ello que para esquiar de modo seguro es muy importante el equilibrio, la concentración y la coordinación. Una ventaja adicional del esquà es que si este es practicado de forma regular, puede continuar dándonos satisfacciones más allá de la juventud, aunque por cierto, esto no será posible sin un estilo de vida que lo haga posible, lo cual equivale a mantener un buen estado fÃsico, alimentarse correctamente y llevar hábitos de vida saludables.

El estado fÃsico del esquiador
Cualquier persona en condiciones de fÃsicas normales puede mejorar su preparación con algo de constancia y esfuerzo. Si bien comenzar la práctica del deporte siendo joven es ventajoso, una fuerte motivación puede alentar a que esto sea posible incluso a una edad madura.
La preparación fÃsica debe permitir que el esquiador prepare y desarrolle las funciones orgánicas en función de la demanda que implicará la práctica del deporte. Este esfuerzo no se refiere solo a músculos y tendones sino que incluye también la exigencia del aparato cardiovascular en su conjunto. No debe perderse de vista además, que el esquà es un deporte que se practica en las montañas. Esta diferencia de altitud tiene como consecuencia un cambio brusco de la presión.
La preparación previa deberá tener como objetivo lograr la máxima elasticidad muscular y movilidad articular. Para lograr esto, es recomendable realizar ejercicios de elongación (streching o estiramiento) antes y después de realizar la actividad fÃsica. Estos ejercicios, prácticos con cuidado durante unos 15 minutos son muy importante a la hora de prevenir lesiones musculares y articulares.
En segundo lugar, es importante realizar ejercicios para que los músculos tengan mayor fuerza y resistencia. Al menos un par de veces a la semana, deberÃan realizarse los siguientes ejercicios:
Finalmente, la agilidad, la velocidad y la adaptación a la exigencia cardiovascular solo puede ser lograda a través del entrenamiento aeróbico. Son recomendables la carrera, el ciclismo y la natación que estimular la actividad cardÃaca y pulmonar. Este tipo de ejercitación debe realizar durante un tiempo prolongado para que sus efectos puedan ser apreciados. La regularidad y la gradualidad es fundamental para que el entrenamiento sea eficaz: si este no se practica con una frecuencia estable es preferible no hacer nada puesto que el esfuerzo esporádico sin entrenamiento continuo puede ser muy riesgoso. En cualquier caso, siempre realice controles médicos anuales y consultar con un profesional.
- Flexión y extensión de piernas
- Flexión y torsión de busto en diferentes direcciones
- Salto sobre un punto y/o salto con traslado
- Salto con caÃda en cuclillas -posición final sentado sobre talones-
- Rotación de cadera
- Impulso y rotación de brazos en diferentes direcciones


